Yo soy pescador como lo fueron mi padre y mi abuelo.
Vivo en la costa de éste inmenso mar.
Aquí en éste pequeño pueblo todos sómos pescadores.
Arreglamos nuestras redes y salimos a la mar.
A mi me gusta llamar a éste océano la mar, porque el agua es femenina.
Ella acaricia mi frágil barca y me facilita los peces que son nuestro alimento.
Muchos jóvenes se han marchado.
Mis hijos salieron muy de mañana en una pequeña embarcación rumbo a Europa.
Sólo quedamos los mayores.
Ya casi no podemos pescar.
Ellos dijeron que nos ayudarán desde Europa pero sé de muchos que marcharon y nunca volvimos a saber nada de ellos.
El agua balancea mi barca.
Tengo unos peces capturados.
Hoy tenemos cena.
¡¡Mañana Dios dirá!!.
Que bello escrito Joaquín, sitúa mucho en los pueblos de costa pequeňos de pescadores donde cada maňana inician su tarea para buscar sus deseos.Muy bonito.Un beso
Gracias Mercedes por tu comentario.
Un beso querida amiga 🙂 .
DESGRACIADAMENTE ESO OCURRE EN ESPAÑA TAMBIEN, UN ABRZO JOAQUIN
Parece que si Lamberto un abrazo 🙂