En Navidad todos somos buenos.

En Navidad parece como si olvidamos nuestras diferencias.

Pero la realidad es otra.

Las diferencias familiares siguen siendo las mismas.

Los lugares de guerra se siguen odiando y matando igual.

Todos quisiéramos que todo fuera mejor.

Aunque sólo sea por unas horas.

Pero aunque hagamos la paz familiar en la cena de navidad.

Al día siguiente nuestras diferencias están vivas.

Queridos no hay fechas mágicas.

Y los odios y diferencias viven.

Perduran en las fechas.

Yo lo siento.

Pero conozco lo humano.

Por éso no me dejo llevar de sueños falsos.

Toda una pena querid@s.