El número.

Yo tenía mi número de lotería.

Y estaba ilusionado porque si me tocaba acabaría con muchos problemas.

Y de vez en cuando lo sacaba de mi cartera y lo miraba y acariciaba.

Y me decía ¡¡Qué bonito número!! Seguro que me toca.

Y soñaba y soñaba.

Cada día deseaba más que llegará el día del sorteo.

Por fin llegó el sorteo.

El mundo se desplomó encima de mí.

No podía creerlo.

Mi número el número más bonito no fué premiado.

Mis sueños desaparecieron.

Ahora no juego a las loterías.

Ahora trabajo Fuerte y ahorro.

Y ¿sabes una cosa? ésta es la mejor lotería el trabajo y el ahorro.

No he vuelto a comprar ninguna lotería.

Y vivo en paz.