Y aquella luna en el cielo.

Estabas rebasado por la tristeza.

Habías decidido despedirte de éste mundo.

Te sentías sólo y desesperado.

Ni por un momento pensaste en mí.

Te conocí ésa misma tarde

Y te abrí un hueco en mi corazón.

No sabia de tus ocultos pensamientos.

No sabia que ésa misma noche habías planeado tu muerte tu suicidio.

Yo fuí a tu casa.

Tú estabas sólo y todo lo tenias preparado porque no esperabas visitas.

Yo llamé y luego entré.

Me lo confesaste.

Yo te dije, con la luna que hay ésta noche en el cielo ¿quieres marcharte?.

Tú contestaste ¡no le importo a nadie!.

Yo te dije, entonces ¿por qué estoy yo aquí? .

Tu te derrumbaste y comenzaste a llorar.

Yo te indiqué ¡mira ésa luna!.

Tú levantaste la mirada.

Yo dije ¡¡es la Luna de la vida y te dice que vivas!!.

Tú apoyaste tú cabeza en mi hombro.

Y hasta hoy (años después) sigues vivo en mi compañía.

Y la Luna nos acompaña en la distancia.