El camión destartalado.

A mi me gustaba el asiento del volante.

A todos nos gustaba el volante de aquel viejo y destartalado camión.

Creo que aquel camión abandonado hizo más kilómetros con nosotros que durante su vida útil.

Al final siempre terminamos en su cabina.

Los días de lluvia era especialmente acogedora.

Viajamos a muchos lugares.

Y nuestra imaginación el camión y aquel volante nos trasladó a otros mundos y lugares desconocidos.

Un día desde la otra acera vimos desconsolados como una grúa se llevaba nuestro camión.

No por favor ¡¡no se lo lleven!!.

Pero nuestra voz no valía.

Aquel día nuestro camión destartalado desapareció para siempre.

Nosotros lo lloramos desconsoladamente.