Y aquella luna en el cielo.

Estabas rebasado por la tristeza.

Habías decidido despedirte de éste mundo.

Te sentías sólo y desesperado.

Ni por un momento pensaste en mí.

Te conocí ésa misma tarde

Y te abrí un hueco en mi corazón.

No sabia de tus ocultos pensamientos.

No sabia que ésa misma noche habías planeado tu muerte tu suicidio.

Yo fuí a tu casa.

Tú estabas sólo y todo lo tenias preparado porque no esperabas visitas.

Yo llamé y luego entré.

Me lo confesaste.

Yo te dije, con la luna que hay ésta noche en el cielo ¿quieres marcharte?.

Tú contestaste ¡no le importo a nadie!.

Yo te dije, entonces ¿por qué estoy yo aquí? .

Tu te derrumbaste y comenzaste a llorar.

Yo te indiqué ¡mira ésa luna!.

Tú levantaste la mirada.

Yo dije ¡¡es la Luna de la vida y te dice que vivas!!.

Tú apoyaste tú cabeza en mi hombro.

Y hasta hoy (años después) sigues vivo en mi compañía.

Y la Luna nos acompaña en la distancia.

Nunca jamás.

Yo era confiado.

Y abría mi corazón con facilidad.

Ahora me lo han dañado.

Y me digo nunca jamás abriré mi corazón

Porque las personas son malas.

Su maldad no tiene límites.

Y tengo que protegerme.

La inocencia termina por perderse y yo la he perdido ahora.

Vivía alegre y confiado

Ahora han acabado con mi alegría y mi confianza.

Ya se que todos los humanos no son iguales

Que existen Buenas personas en las que confiar.

Pero ahora estoy dolido.

Y no creo que esté dolido para siempre porque soy muy consciente de la existencia de la gente buena.

Por éso disculparme sólo por un tiempo.

Porque creo más en los buenos que en los malos

Y los malos no van a enturbiar nuestra relación.

Yo quiero creer en la bondad.

Y estoy seguro que la mayoría de vosotros también .

El melocotonero.

Yo quería volver bajo aquel árbol.

Fué allí donde te hablé de mi amor por ti.

Por éso quería volver.

Te llamé.

Quedamos a los pies del melocotonero.

Yo me preparé y viajé.

Busqué nuestro árbol pero no lo encontré.

Tampoco te encontré a tí.

Y desolado traté de encontrar una explicación.

Pregunté y me dijeron que el melocotonero había sido cortado.

Ya no estaba nuestro árbol.

Luego te llamé a ti.

Me dijiste que no podías venir que estabas prometida a otro hombre.

Todo mi árbol y tú ya no estábais.

Mi corazón se entristeció por el árbol y por tí.

Ya no tenía nada.

Y todo en poco tiempo.

La vida a veces puede ser muy cruel.

Agaché la cabeza y tome el camino de regreso.

Todavía pienso en tí y en nuestro árbol.

Y no sé si lo siento más por tí o por él.

La enfermedad.

Hemos comenzado a hablar.

Estábamos comiendo y la conversación ha terminado en enfermedades.

En enfermedades nuestras.

En enfermedades de familiares cercanos y queridos.

De los buenos equipos médicos a los que tanto debemos.

Hemos reconocido la buena labor de los profesionales médicos.

Yo no puedo tener queja

Han sido siempre Buenos profesionales.

Y tu coincides conmigo.

Yo debo la vida a los médicos.

Tu padre también.

Y es reconfortante pensar así.

Porque siguen y seguirán tratándome ésos profesionales.

Y a tu padre también.

Posiblemente los buenos equipos médicos sean los que más merezcan nuestros halagos.

Luchan contra el sufrimiento.

Y es justo mostrarles nuestro agradecimiento.

¡¡Cómo pasa el tiempo!!.

Me miro a mi mismo.

Me fijo en el espejo y en mi edad.

Ha pasado mucho tiempo desde que nací.

Mis amigos de infancia están muy lejos en el tiempo.

Las décadas han corrido sin darme cuenta.

Que cantidad de personas queridas ya no están porque el tiempo y la edad se las llevaron.

¿Cuánto tiempo me queda?.

No lo sé ninguno lo sabemos.

Pero ya es mucho menos.

Pero hay que aprovecharlo.

Porque el día a día es importante.

Sabes nos queda un consuelo todos vamos juntos por la vida, cada generación con su generación.

Luego al igual que nos pasaron el relevo nosotros lo pasaremos a nuestros hijos.

Con la conciencia del deber cumplido.

Luego dormiremos para siempre en paz.

La vida bella.

Tengo una vida bella.

O por lo menos me conformo como es.

Estoy con una hija de éste bendito pueblo.

Os quiero a todos.

Os diré que sólo he tomado un café con leche.

No estoy bajo los efectos del alcohol para deciros que os quiero.

Amo éste pueblo.

Le deseo lo mejor a todas sus gentes.

Porque ellas me han recibido y cuidado con afecto del bueno.

Os deseo lo mejor.

Ahora estoy aquí con la hija de éste pueblo y su anciana madre.

Ella la cuida con ternura como siempre me ha cuidado a mí.

Soy muy afortunado.

Gracias querido pueblo.

Gracias a todos.

Os quiero.

No te preocupes estoy aquí.

Sabes antes tenia miedo.

Tenia miedo a la vida.

Y tenia miedo a los brotes de inconsciencia que la vida me otorgó.

Ahora he ganado en seguridad.

Ahora tengo menos miedo.

Y se lo debo a dos mujeres.

Te lo debo a ti y a ella.

Tú sabes que es de ella lo que me tranquiliza.

Os conocéis y la última buena noticia te la dio ella a tí.

Ella es buena.

Tú eres buena.

Y quien gana soy yo.

Soy feliz.

Tengo suerte.

Y pienso en otros hermanos que no la tienen.

Y posiblemente nunca salgan de su oscuridad.

Yo trataré de ayudarles como pueda.

Posiblemente con mi ejemplo.

Posiblemente al mostrarme como estoy como soy para que vean la diferencia entre luz y oscuridad.

De todos modos soy una persona afortunada.

Y éso nadie me lo puede quitar.